Vladimir Guerrero entra Salón de la Fama de Cooperstown con humildad

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NUEVA YORK,  29 jul.- Ni siquiera en el día más importante de su carrera deportiva, el del discurso de exaltación al Salón de la Fama, el expelotero dominicano Vladimir Guerrero cambió su personalidad de hombre de pocas palabras y una gran humildad.
Durante el discurso que ofreció este domingo en el recinto sagrado de Cooperstown (Nueva York), reconoció entre una gran sonrisa esa realidad y lo demostró al hablar poco.

“Antes, no hablaba mucho”, destacó Guerrero en el podio de la ceremonia del exaltación en el Clark Sports Center del pueblo de Cooperstown. “Decía que era el bate el que hablaba por mí. Pero ahora tengo que hablar, porque ya no estoy jugando”.
Aunque Guerrero ha sido más accesible a los periodistas en los últimos meses que en prácticamente toda su carrera entera como jugador activo, con presentaciones en los medios de comunicación de su país y el Estados Unidos, al final su discurso fue “corto”.
Ante una concurrida ceremonia al aire libre, con una fuerte presencia dominicana, Guerrero dio gracias a Dios, su familia y su equipo de relaciones públicas

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