El padre de sicario muerto duda de versión de intercambio de disparos


Por: Editor de Regionales |
SANTIAGO, 16 junio, 2015.- Los agentes policiales que mataron a balazos a José Miguel Rodríguez Almonte (Job) en su celda de la cárcel de Monte Plata son unos “idiotas”.
El calificativo fue expresado por el padre de la víctima, acusado de dirigir desde la cárcel a quienes le quitaron la vida al periodista Blas Olivo el pasado 12 de abril.
La “idiotez” de los policías queda al desnudo, según el padre de Job, porque pusieron el arma con la que los habría enfrentado en su mano izquierda, cuando él era diestro. Un error debido al mal cálculo, insiste.
Sereno, aunque dolido, el hombre mezcla dudas y certezas sobre las circunstancias en que su hijo, que cumplía una condena de 30 años por diversos crímenes, y se le atribuía desde liderar la banda “Latin King” hasta ser personero del capo boricua José Figueroa Agosto.

Se pregunta, por ejemplo, como siendo la celda donde su hijo estaba recluido de máxima seguridad, pudo entrar un arma. Y se responde: “Los mismos que lo mataron se la dieron”.
Según la versión de la Policía y la Procuraduría General, Job murió en un intercambio de disparos cuando los policías, advertidos de que tenía un arma, requisaron su celda. Lo habían acusado antes de dirigir desde la cárcel una banda que ejecutaba por paga y que, además de la muerte de Olivo, tenía otras inscritas en una “larga lista”.
El cadáver de Rodríguez Almonte fue enterrado ayer en Santiago bajo la vigilancia de agentes policiales que llevaron su celo al extremo de detener un carro funerario para abrir el ataúd que transportaba, al parecer temeroso de que los familiares del presunto sicario les jugaran una mala pasada.

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