Washington. La campaña por la Presidencia de Estados Unidos entró en calor ayer con declaraciones fuertes de Barack Obama hacia Donald Trump, quien en los últimos días enfrenta críticas por sus pronunciamientos.Los traspiés de Donald Trump se han convertido en una situación reiterada. El candidato republicano es incapaz de pasar por alto una ofensa percibida, por grande que pudiera resultar el daño para sus aspiraciones o su prestigio político.
Luego de ganar las primarias, dedicó los días siguientes a criticar a un juez por su ascendencia mexicana. Al día siguiente de aceptar la candidatura en la convención partidaria, revivió los agravios con su antiguo rival Ted Cruz. Ahora está intercambiando golpes con una familia estadounidense musulmana cuyo hijo, un capitán del ejército, murió en Irak. Líderes republicanos han exhortado a Trump a que desista de atacar a Khizr y Ghazala Khan, quienes lo criticaron duramente desde el podio de la convención demócrata. Los dirigentes republicanos están ansiosos por que deje atrás la pelea con la familia de un héroe militar: faltan apenas 90 días para las elecciones. Los que han trabajado con Trump dicen que en las reuniones puede mostrarse dispuesto a dejar atrás una polémica. Pero basta una entrevista, una pregunta molesta o un comentario irritante en la televisión por cable para hacerlo caer nuevamente.






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